Chapter 1: Atrapados en la montaña


El cuarto del vigia

Despiertas de golpe, un fuerte dolor te oprime la cabeza. Tardas unos instantes en recobrar la lucidez, y cuando lo haces, escuchas una voz familiar a tus espaldas:

–Frerin, amigo, ¿cómo te encuentras? –Es Fundin, tu viejo amigo y mentor. Fue un gran soldado en la guardia de tu abuelo, el rey Thror, y ahora es una fuente inestimable de conocimientos y experiencias.

–Me duele la cabeza, Fundin. ¿Qué ha pasado? 

–Te encontramos cerca de aquí, al parecer te cayó un buen pedrusco en la cabeza. Casi te dimos por muerto. Supongo que todos tuvimos la misma idea de salir por aquí –responde Gror, uno de los maestros herreros del reino. Ya habías hablado con él en un par de ocasiones, ya que tu padre le encargó forjar una armadura digna de los herederos de Durin.

–¿Aquí? ¿Dónde estamos?

–Estamos en el cuarto del vigía, mi señor. El dragón Smaug ha asaltado el reino, está saqueando los salones y cazando a los pocos supervivientes. Los desdichados que estamos aquí llegamos con la esperanza de escapar –señala la que antaño fue una gran ventana con vistas al valle, ahora convertida en una pared de escombros infranqueable.

–Sí, ya empiezo a recordar: fuego, temblores, gritos... Pero ahora silencio... ¿Cuánto tiempo hemos estado aquí? –preguntas mientras te frotas la cabeza.

Dofur, un enano de las Montañas Azules, con aspecto regordete y bonachón, era un mercader y trotamundos que tuvo la desgracia de llegar a Erebor una semana antes de la ruina de Smaug, responde:

–Tres días. Durante los dos primeros, fueron llegando más supervivientes. Pero hoy no ha aparecido nadie más, y el silencio se ha apoderado de la montaña –concluye Dofur, mientras Boin, un soldado con cara de pocos amigos, te mira como si esperara una orden.

Un escalofrío te recorre el cuerpo, pero te recompones y en un alarde de confianza dices:

–Demasiado tiempo entonces. Reunid a todos los que quieran marcharse, coged lo necesario y esperadme en la puerta. Intentaremos reunirnos con quien haya sobrevivido.

Observas la sala con la mirada. Parece que tus palabras surten efecto, y los enanos se ponen a recoger equipo y provisiones. Pero no parece tener el mismo efecto en los demás, están asustados piensas para ti.

En ese momento, ves a dos soldados con sus armaduras de acero hablando en una esquina.

Hablas con los soldados.
Mejor no molestarlos.
Suma cosas del nodo: 999999 - [[999999]] - -2